Power to the Bottom?

metodología Bottom Up

Metodología Bottom-Up

Afortunadamente, cada vez es más frecuente el interés de las organizaciones en que el bottom line, gemba people, personal de la línea o del nivel jerárquico más bajo dentro de la organización, adquiera más responsabilidad y autonomía en la gestión, resolución de problemas y mejoras de bajo nivel en el día a día. Una gestión constante que permita activar una mejora sistemática de resolución de problemas e incidencias que implique al personal, lo motive a trabajar cada día de una manera mejor y más eficiente y, a la vez, mejore los resultados del área, departamento o sección.

Los roles Directivos

Históricamente dentro del rol directivo aparecía la responsabilidad y autoridad única de plantear e implantar los cambios y mejoras en los procesos productivos, es importante recordar que en todas las actividades hay procesos productivos de bienes o servicios, trasladando esta información a la organización con un flujo top-down en que el personal recibía las instrucciones y directrices pertinentes y su tarea era llevarlas a cabo.

Esta política de actuación se quedaba en un enfoque y visión muy generalista, lejos de la gestión de día a día de los procesos y de las personas que lo realizan. Sí que se atacaban grandes problemáticas pero dificultaba la participación e implicación del personal y, en la práctica, no se atacaban las problemáticas “de bajo nivel” que son las preocupaciones importantes para el personal de base. Los problemas que interfieren en la actividad del día a día que, por su reducido impacto individual y desconocimiento, habían sido despreciados históricamente sin tener en cuenta su frecuencia de repetición.

Gestión Autónoma de equipos

La evolución hacia una gestión más autónoma de los equipos pasa por  un traspaso de “competencias”, de diferentes conceptos hasta ahora en manos de dirección, de los mandos, a manos del personal que trabaja a diario los procesos:

  • Información: disponibilidad, de una manera ágil y fácil, de los datos del día a día (o de la semana), enfocándose en los aspectos principales para la organización (calidad, costes y servicio), que son responsabilidad o resultado del personal que lo realiza. Que están al alcance de sus conocimientos y habilidades.
  • Capacidad de tratamiento de la información: posibilidad y factibilidad de reunirse periódicamente para tratar la información, extraer conclusiones y plantear las acciones necesarias. Facilitar tiempo para poder trabajar mejor.
  • Autonomía en la gestión: poder gestionar de manera autónoma acciones de bajo coste y bajo riesgo.  (siempre bajo una supervisión de los resposnables)
  • Canal directo con dirección (bottom up): capacidad de escalar aquellas problemáticas o propuestas de acciones que escapan de su capacidad/autonomía y que deben poder recibir respuesta de manera sistemática.

Todos los puntos definidos anteriormente necesitan ser dotados de una estructura y funcionamiento en la organización:

  • Sistemas de acceso a la información relevante de forma ágil , rápida y visual
  • Definición de qué personas gestionarán la información
  • Fomación e información a este personal en los objetivos de la empresa y su capacidad de actuación.
  • Recursos (tiempo,…) para poder reunirse y poder realizar las acciones aparecidas
  • Seguimiento e interés por parte de dirección del funcionamiento habitual del sistema y respaldo en aquellas actuaciones que quedan por encima de su capacidad de actuación.

Las barreras a superar son evidentes pero la mejora en la gestión diaria, que se acaba reflejando en los resultados de la organización, y de la implicación de personal son un premio que las compensa con creces.

Power to the Bottom?
¿Te ha gustado el post?
Por | 2017-07-26T09:27:06+00:00 17, febrero 2014|

Deje su comentario