¿Lean y Tecnología?

En las empresas, en los entornos industriales u operativos,
encontramos una realidad que es la atracción por la tecnología como medio para
mejorar la gestión y los resultados.
Estamos en el siglo XXI y la necesidad de estar al día en cuanto a
la tecnología, ya sea en forma de maquinaria o equipos o de sistemas de gestión
de la información, es una realidad a la que no se le puede dar la espalda. Esta
tecnología, esta automatización, puede ir enfocada a :
– Conseguir una precisión (calidad) repetitiva y quizás difícil de
conseguir a través de medios manuales.
– Conseguir una mejora de la productividad, velocidad, asociada a
una reducción de las personas necesarias o a aumentar la capacidad productiva
con los mismos recursos.
– Ganar capacidad sin aumentar el espacio necesario.
– Reducir los esfuerzos necesarios por el personal o riesgos
laborales asociados al puesto de trabajo.
Por otro lado, el personal entiende la necesidad de la tecnología,
de nuevas máquinas, que dan idea de que la empresa invierte con idea de futuro,
pensando en ser más competitivo. En ese sentido también se entiende que
probablemente se liberarán recursos de personal, es decir, el mismo trabajo
ahora con la máquina necesitará de menos personas.
El Lean Management, por su parte, lo que intenta es sacar mayor
rendimiento a los recursos existentes a través de una revisión de los procesos,
analizando las actividades que se realizan y eliminando aquellas actividades
que no aportan valor. Todo ello a través de la participación del personal que
trabaja en los diferentes procesos y actividades, habitualmente creando una
cultura de trabajo diferente a la existente.
En diferentes actividades nos hemos encontrado con algunas
situaciones asociadas a la percepción del Lean Management que al hacer la
analogía con la tecnología parece cuando menos sorprendente:
  
– Directivos:  La
compra de tecnología se plantea como una inversión, como un dinero que se
recuperará en un tiempo determinado, y que luego generará más valor, más
beneficio a la compañía. En muchos casos, y esto es un gran problema, la
implantación del Lean, de una filosofía de trabajo diferente, se valora
únicamente como un coste, como un gasto, sin ver o plantear los beneficios a
obtener en forma de multiplicador de la inversión realizada.
– Mandos intermedios: con la nueva tecnología
tendrán que reciclarse ya sea en aprender el nuevo sistema de trabajo o en
hacer que su gente, con más conocimiento que ellos mismos, sea la que lo haga.
Con el Lean, aparece mucho miedo de un cambio de cultura en el que los
trabajadores tengan una mayor participación y menor dependencia del responsable
jerárquico al conseguir mayor autonomía.
 – Personal de
base:
Si la máquina consigue que se pueda reducir el número de personas
necesarias, aumento de la productividad, se acepta con más naturalidad que si
ese mismo resultado se consigue dentro de una actividad como resultado de
revisar y modificar el proceso existente.
Es necesario cambiar el posible paradigma existente referente al
Lean y enfocarlo como una gran inversión que mejorará la competitividad de la
empresa y facilitará el futuro de la misma. Además las empresas han de buscar
una buena combinación de inversión (tecnología) y mejora de sus procesos que le
permita comprar equipos nuevos cuando sea posible (y necesario) y, además
sacarle el mayor rendimiento posible a través del Lean.
¿Lean y Tecnología?
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Por | 2017-07-16T05:58:31+00:00 17, abril 2013|

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