¿Camino fácil?

Con la presión de la crisis y el complicado entorno que rodea a las empresas y organizaciones la necesidad de mejorar sus procesos, de aprovechar mejor sus recursos, aumenta y viene con un hándicap que es más reducido para las que han empezado antes el proceso, “todo es urgente”.
Esta presión más la falta de tiempo y de recursos hace que busquemos una aplicación del Lean Management, Six Sigma, Kaizen, o la vertiente que consideremos más acertada, lo más rápida posible y, a ser posible saltándonos los pasos intermedios.
Ya es muy propio de nuestra cultura no querer estudiar para los exámenes y querer aprobarlos. No queremos el esfuerzo intermedio necesario para conseguir las metas, a veces por ahorrar o por no querer realizar los esfuerzos y otras porque no disponemos ni del tiempo ni de los recursos necesarios.
Lo que hay que dejar muy claro es que el camino de la Mejora Continua es largo, laborioso y requiere un esfuerzo y dedicación que no es suficiente con algunos ratos libres o gracias al impulso de una u otra persona si no que necesita de una estructuración y una dotación de recursos que reflejan la importancia que tiene el tema para la empresa.
A veces, en algunas empresas, parece como si la aplicación del Lean tuviera que ser como si te tomaras una pastilla (estilo la película de Matrix) con la que, al tomarla, se consigue de inmediato unos resultados, que en el caso que nos atañe podrían ser:
– Predisposición, convencimiento y colaboración de todo el personal de la empresa en sus diferentes niveles jerárquicos.
– Cambios de mentalidad, incluso a los más recalcitrantes para llegar a una visión única de todo el mundo sobre todos los temas.
– Tiempo y recursos para realizar las tareas definidas.
– Resultados visibles y medibles.
– Comunicación efectiva de lo realizado.
– Etc.
Nada de lo anterior se va a conseguir de manera espontánea sino a través del esfuerzo y dedicación de personas y recursos de la empresa.
Por otro lado tampoco existe el libro “Cómo aplicar la Mejora Continua en MI EMPRESA”. Como le decía a algún directivo de manera irónica, no iba a ser una publicación rentable ya que sólo tendría una tirada de 1 unidad.
No existen recetas mágicas que nos eviten pasar por los peajes necesarios para llegar a los resultados obtenidos. En cada empresa algunos aspectos costarán más que otros debido a motivos históricos, relación empresa –trabajadores, estilo de dirección existente, sistemas de medición y KPI’s existentes,… toda una lista que hará que, aunque los pasos a seguir sean parecidos, el orden de los mismos, el esfuerzo necesario y los resultados que se obtendrán en cada uno serán muy diferente.
Por eso, no busquemos los atajos ni caminos fáciles porque no los hay, ni nadie nos dará una pastilla mágica que nos ahorrará todo el trabajo. Sí que podemos disponer de la ayuda de expertos que nos acompañen y faciliten el camino pero la parte más dura del proceso tocará realizarla internamente con mucho esfuerzo.
¿Camino fácil?
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Por | 2017-07-16T05:52:58+00:00 2, mayo 2012|

Un comentario

  1. Cristina.PG 3 mayo, 2012 en 9:13 am - Responder

    Constancia, esfuerzo y dedicación por parte de la mano obrera, siendo acompañada en la misma línea por la empresa para conseguir un objetivo único. Las recetas mágicas no existen, pero buena visión la que das en el blog! muy constructiva! saludos.

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